Las anteojeras son piezas de cuero que pueden llevar algún remache o adorno metálico. Se les colocan a los caballos y a los burros lateralmente y a la altura de los ojos para que no miren a los lados y así no distraerse o, en ambientes hostiles, para reducirles el miedo.
En la vida, en cuanto nos descuidamos, andamos con anteojeras, generalmente puestas por políticos, publicistas y otras gentes de mal vivir, aunque no necesitamos de estos malvados para valorar erróneamente la realidad, ya que nuestra mente está sometida a diferentes condicionantes que no siempre controlamos y de los que es difícil desligarse.
Decía Blaise Pascal en su obra Pensamientos que “el corazón tiene razones que la razón no conoce” (1) El lo decía en un contexto religioso, hablando de la fe cristiana pero su razonamiento es aplicable a todos los aspectos de la vida. Pascal vivió en el tercio medio del S. XVII. Hoy día la psicología ha dado forma y explicado todos los aforismos y refranes que tradicionalmente advertían de los subterfugios con los que dejamos de ver la realidad desapasionadamente.
Las “razones del corazón” de Pascal son conocidas en
psicología como sesgos, más
exactamente como sesgos cognitivos o alteraciones de la mente que nos
distorsionan la realidad y nos llevan a juicios y valoraciones imprecisas e
ilógicas.
La psicología cognitiva es la que estudia estos fenómenos y
es tan extensa (y sorprendente) que voy a referirme sólo a dos de los sesgos
más frecuentes y que impregnan nuestra vida pública y de la que se aprovechan
los políticos y los medios de comunicación.
1 – Sesgo de
confirmación: es el comportamiento que busca e interpreta la información
que confirma las propias creencias. El recuerdo también es selectivo. Esto
ocurre con la ideología política. Se tiende a despreciar al oponente y a
valorar excesivamente a los de la propia cuerda. Se lee el períodico afín, se
escucha la emisora amiga y se ve la televisión que alimenta nuestra ideología,
ignorando, despreciando y rechazando cualquier otra opinión hablada o escrita.
2 – Sesgo de
conformidad: se tiende a opinar de la realidad según lo hace la mayoría
conocida. Es comportarse de acuerdo con tu entorno sin plantearse que pueda haber errores o sesgos. ¿A dónde va Vicente? A
donde va la gente. (2)
(1) Biblioteca
Virtual Miguel de Cervantes
(http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/pensamientos--1/html/ff08eee4-82b1-11df-acc7-002185ce6064_3.html/marca/aquel%20que%20no%20duda#188)
Proverbio nº 277
(2) Para saber más
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